Con 15 años integrando el jurado del Concurso de Vinos del Expovino Wong y otros importantes eventos de cata en Perú, Chile y Argentina, Soledad Marroquín comparte su experiencia catando los medalleros de Wong.
Catar un vino parece un acto simple y divertido; sin embargo, no lo es. Implica evaluarlo técnicamente, con responsabilidad, compromiso, neutralidad y una memoria que debe estar en constante entrenamiento. Tras 15 años siendo parte del jurado del Concurso de Vinos del Expovino Wong, la fiesta de vinos más grande y de más larga trayectoria en el Perú, en esta edición me tocó presidir una mesa integrada por cinco jurados. Dos días de cata con 60 profesionales convocados para probar a ciegas y elegir finalmente a los medalleros de este año. Aquí les cuento cómo procedemos.
Expovino Wong 2026. Dos días de cata con 60 profesionales convocados para probar a ciegas y elegir finalmente a los medalleros de este año.
Mirar el vino en la copa frente a la luz, analizar el color, los aromas y el gusto no es un privilegio lúdico: es una acción técnica y ética para con los productores, enólogos, distribuidores y, por supuesto, con el consumidor, quien confía en la recomendación calificada con puntajes y medallas. Como bien dice Susana Coloma, gerente de negocios de bebidas y licores de Wong: “Es una promesa para nuestros clientes y es posible gracias al trabajo de los jueces que buscan los mejores vinos medalleros entre las 1200 etiquetas que se recogen directamente de las góndolas”.
Todos estos años he comprendido que la experiencia acumulada no es un punto de llegada, sino un punto de partida. La memoria sensorial no puede quedarse estática. El mundo del vino evoluciona, las técnicas de vinificación cambian, los estilos se redefinen hacia una mayor frescura, menor intervención o expresiones que reflejen el sentido del terroir o terruño, y el paladar del jurado debe actualizarse al mismo ritmo. Juzgar un vino exige un entrenamiento permanente: mantener los sentidos afinados y liberarse de sesgos, gustos personales o marcas favoritas, dominando las herramientas analíticas para realizar una cata estrictamente objetiva.
Expovino Wong 2026. Detrás de la logística de Expovino y su respectivo concurso, hay una organización y gestión intensa que empieza meses atrás.
Cada año, detrás de la logística de Expovino y su respectivo concurso, hay una organización y gestión intensa que empieza meses atrás. El jurado lo conformamos más de 60 profesionales —entre enólogos, export managers, sommeliers de servicio, profesionales de ventas y docentes de la sumillería— que nos reunimos en una sala amplia, acondicionada con buena iluminación, la temperatura adecuada (20 °C a 24 °C) y libre de interferencias de ruidos u olores. Allí, el ritmo lo marca el silencio y la disciplina, aunque nunca falta algún juez que habla o bromea.
En el backstage, las botellas están cuidadosamente organizadas, puestas a la temperatura respectiva, descorchadas y cubiertas por una funda de terciopelo negro para que no puedan ser identificadas; todo esto bajo las atentas manos del equipo de sommeliers de Wong, encargado del servicio. Hay un sommelier asignado para cada mesa de cinco o seis jueces. La mesa la encabeza un presidente, quien debe probar cada muestra y dar su conformidad antes de que el vino sea servido. Si la muestra tiene defecto, se elimina. Este año, durante los dos días de cata, evaluamos 100 vinos entre blancos, rosados, espumosos, tintos y mistelas. Y no: ante la clásica pregunta de cómo no nos embriagamos, la respuesta es que no tragamos el vino; cada juez cuenta con un spitter para escupir la muestra evaluada.
La cata y la ficha respectiva se rigen estrictamente por los lineamentos de la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) y la copa llega a los jueces revelando únicamente su clasificación esencial (blanco, tinto, rosado o espumoso), si tiene azúcar residual y si es o no filtrado. No indica el origen ni la región. Así, el vino está anónimamente al desnudo frente al jurado.
Expovino Wong 2026. Presidir una mesa no se trata de quién tiene la última palabra, sino de asegurar que cada muestra se escuche con el mismo respeto.
En esta edición de Expovino, la convocatoria vuelve a ser un honor, pero trae consigo una responsabilidad mayor: por primera vez asumí la Presidencia de Mesa. Lo hice con humildad, concentración y serenidad, como quien recuerda su primera mesa de cata hace 15 años, pero con la madurez que otorga la experiencia. Ocupar este cargo implicó mantener una rigurosidad cordial, articulando el diálogo y velando por la consistencia del panel.
Al final, presidir una mesa no se trata de quién tiene la última palabra, sino de asegurar que cada muestra se escuche con el mismo respeto. Así, cuando la jornada termina y los vinos recuperen su identidad, quedará esa linda satisfacción de haber sido un puente sincero entre la pasión del productor y la copa de quien busca disfrutar un buen vino.
LOS DATOS
Los vinos medalleros de la edición 23 del Expovino Wong 2026 se anunciarán la noche del jueves 15 de octubre. Publicaremos la lista de ganadores en El Trinche, y podrán encontrarlos en las tiendas Wong, Wong.pe y App Wong.
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