SIENNA BAKERY: ASÍ SE HACEN LOS DULCES DE UNA DE LAS PASTELERÍAS MÁS RECONOCIDAS DE LIMA
Conversamos con Nicolle Pegot-Ogier, fundadora de Sienna Bakery, que ya cuenta con cinco locales en Lima y uno en Santiago de Chile.
Conversamos con Nicolle Pegot-Ogier, fundadora de Sienna Bakery, que ya cuenta con cinco locales en Lima y uno en Santiago de Chile.
Escribe Diego Pajares H. (IG @diegopajaresherrada)
A finales de 2019, Nicolle Pegot-Ogier decidió seguir su pasión por la repostería. Sus postres la han llevado a que hoy Sienna Bakery tenga cinco tiendas en Perú y una en Chile. Así es como entre recetas de la familia que ella ayudaba a preparar, hoy las ejecuta con la máxima dedicación y celebra logros como haber alcanzado el primer lugar en nuestras catas de alfajores y de brownies.
“Es como los caballos de carrera —me decía mi mamá— a los que les ponen anteojitos para que no miren a los costados”. Nicolle Pegot-Ogier se confiesa nerviosa durante la entrevista. Genuinamente, para ella, tener cinco tiendas, una sede en Santiago de Chile y un grupo de clientes que agotan sus postres cada semana, sigue siendo un aprendizaje constante y el fruto de un trabajo en equipo. No es pose, es humildad ante un pequeño imperio del cual aún considera que no ha alcanzado su límite. El secreto detrás de Sienna Bakery puede ser ese: el de una marca que nació entre tardes y recetas familiares con su mamá y su abuela desde que era niña.
Mucho antes de Sienna, incluso antes de estudiar economía o trabajar en finanzas, Nicolle ya pasaba horas en la cocina de su casa. A veces preparando una torta de chocolate, otras un pie de limón o un queque marmoleado. Ahí, entre recipientes, harina y hornos encendidos, se fue construyendo algo más importante que un negocio. “Las recetas que preparaba con ellas de chica son las que vendo actualmente en Sienna. Creo que esos eran los postres más emblemáticos en mi casa”, recuerda. Nicolle habla de su mamá y de su abuela como quien recuerda un pequeño ritual doméstico. No era obligatorio ni organizado. Simplemente ocurría, en especial los fines de semana. Siempre había un postre en casa y alguna excusa para prepararlo juntas.

Cuando se refiere a Sienna, Nicolle habla como si aún fuera una idea en construcción. Aunque la marca ya tiene seis tiendas, la sigue mencionando como “una pastelería pequeña” que recién está aprendiendo a correr. Lo dice con un poco de pudor. Pero con el nervio intacto de quien revisa postres, cambia recetas, escucha a sus clientes luego de implementar un sistema por QR y entra a los locales para preguntar qué podría hacerse mejor. Antes de dedicarse a la repostería, al terminar su carrera, trabajó en banca de inversiones. Cocinar era su manera de bajar las revoluciones después de días largos entre números y oficinas. Un día decidió dar el primer paso. Primero viajó a Italia para estudiar cocina; luego a Nueva York. Cuando regresó a Lima se lanzó a intentarlo. “Tenía muchísimo miedo. No sabía si a alguien le iban a gustar mis postres”.
Entonces, la primera persona que apostó por ella fue su mamá. “Ella fue la primera persona que confió en mí. Hasta cuando yo no confiaba en mí misma”, confiesa. Y fue también quien le dejó una de las imágenes que hasta el día de hoy sigue usando para describir el riesgo de emprender. Recuerda el momento exacto: “[Mi mamá] me dijo: ‘¿Has visto los anteojitos que les ponen a los caballos de carrera?’. Y me explicó que se los ponen para que no miren a los costados. Entonces me dijo: ‘Tú ponte esas anteojeras y corre con todo lo que te dé el corazón’”.

Eso hizo que Sienna se construya desde la obsesión por el detalle. Nicolle habla de cajas, lazos, empaques y etiquetas con la misma pasión con la que habla de sus tortas. “Cuando comes un postre no estás triste. Son momentos de felicidad. Entonces no solamente es el acto de comerlo, sino todo el proceso”. Su filosofía también se refleja en la constante creación de sabores y combinaciones. Cheesecakes como el de brownie, galletas de temporada y más. La idea es que el cliente siempre encuentre algo nuevo. Pero entre todos los productos de Sienna hay uno al que le guarda un cariño especial: las galletas trufadas. “Estuve meses intentando que salieran bien. Se me rompían, no me salían. Incluso malogré el horno de mi casa en el proceso”, cuenta entre risas. Al día de hoy esas galletas son uno de los productos más vendidos de la marca.
Quizás por eso Sienna funciona. Porque mientras muchos negocios viven obsesionados con parecer grandes, Nicolle Pegot-Ogier todavía trabaja como alguien que sigue recordando a su mamá y a su abuela en la cocina de casa: buscando el punto exacto de una receta que siempre va en busca de la perfección.
Sienna Bakery tiene cinco locales en Lima: Av. El Polo 234, Surco; Av. Santa Cruz 1119, Miraflores; Santiago de Compostela 170, La Estancia, La Molina; Av. Del Pinar 105, Chacarilla; y calle Los Laureles 515, San Isidro. El sexto está ubicado en San Pascual 59, Las Condes, Santiago de Chile.
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