¿POR QUÉ NO QUEREMOS AL RABANITO? SU POTENTE VALOR Y CÓMO USARLOS
Pintan de un bello color rosa y dan sabor a nuestras ensaladas y encurtidos, pero dentro de ese diminuto vegetal se esconde mucho más.
Pintan de un bello color rosa y dan sabor a nuestras ensaladas y encurtidos, pero dentro de ese diminuto vegetal se esconde mucho más.
Escribe Redacción El Trinche (IG @eltrinchecom)
Crocantes, sabrosos y medicinales; pequeños pero poderosos. Los Raphanus sativus son raíces comestibles de la misma familia del brócoli, la coliflor, la maca, las coles de Bruselas, el kale, la rúcula, los berros y, claro, sus parientes más cercanos: los nabos. Pintan de un bello color rosa y dan característico sabor a nuestras ensaladas y encurtidos, pero sepan que dentro de ese diminuto vegetal se esconde muchísimo más.
Bajos en calorías y ricos en micronutrientes (vitamina C y minerales como yodo, magnesio y potasio), la periodista especializada en alimentación vegana Patty Castañeda, fundadora del blog Nuna Qumir (“alma verde” en quechua), explica que 100 gramos de este vegetal contienen tan solo 7 kilocalorías, es decir que un solo rabanito de tamaño promedio tiene apenas una caloría. «No es fuente de proteínas ni grasas, es bajo en carbohidratos y al tener fibra dietaria es una buena opción para mejorar nuestra salud intestinal», detalla la especialista en nutrición vegana.
LA CIENCIA LO DICE
Originarios de Asia, diversos estudios aseguran que el consumo de rabanito podría tener efectos contra la diabetes, lo que lo hace favorable para las personas que padecen esta enfermedad. Esto se debería a que su ingesta reduce la absorción de glucosa en el intestino al promover la captación del azúcar. No obstante, esta propiedad solo se daría en tanto la persona mantenga una alimentación saludable y balanceada.
Otras observaciones de los especialistas también destacan la capacidad de este vegetal como protector del hígado y, claro, su valor antioxidante determinado por su contenido de polifenoles y flavonoides, importantes para la eliminación de los radicales libres que causan enfermedades. Un dato curioso es que las hojas de esta raíz contienen cuatro veces más antioxidantes que la bulba que solemos comer. Y un dato extra: es mejor comerlos crudos para aprovechar su vitamina C que es muy sensible al calor. Así que no dejen de incluirlos en sus ensaladas diarias, sea en láminas o picados en juliana, como en la receta que ofrecemos a continuación.
PAPAS NATIVAS EN CREMA DE TARWI Y TRUCHA DORADA
(Tomado del Recetario Rico Saludable y Diverso, del Ministerio del Ambiente)
Ingredientes
Preparación
Calienten tres cucharadas de aceite y doren la cebolla junto con el ajo. Luego agreguen el tomate y la caigua. Retiren del fuego y licúen junto con el queso fresco y el tarwi. Agreguen la leche de a pocos, hasta que se forme una textura cremosa. Rectifiquen la sazón y reserven.
Aparte, en una sartén, calienten el aceite restante, doren las truchas por ambos lados y sirvan con las papas bañadas con la crema de tarwi. Acompañen con ensalada de brócoli, lechuga y rabanitos aliñados con limón. Sazonen con sal.
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