EL AJÍ DE ATÚN QUE TIENEN QUE INCORPORAR EN EL MENÚ SEMANAL: RICO Y RENDIDOR
De la falta nace el recurseo o la adaptación, y este es un claro y sustancioso ejemplo.
De la falta nace el recurseo o la adaptación, y este es un claro y sustancioso ejemplo.
Escribe Paola Miglio (IG @paola.miglio)
Cuando viví fuera del Perú, se me despertaron las ganas de cocinar peruano. Había que recursearse, nunca fui de comer carne a diario, pero había que equilibrar gastos y, donde estaba, el atún en lata era más económico que el pollo. Así que me compré una tarjeta, levanté el teléfono y llamé a mi mamá para preguntarle cómo adaptar una de mis recetas favoritas. Considerando que por esas épocas encontrar un ají amarillo o una pasta de ají amarillo hubiese sido una hazaña. En fin, me las arreglé, y este ají de atún se convirtió en un clásico de mis menús de fin de semana, cuando había más tiempo para dedicarse a la cocina. Hoy pasa a ser una buena opción para incorporar en el día a día. Otro día les cuento sobre otros de mis clásicos de expatriada, como el arroz con pollo sin pollo, solo con vegetales.
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