
¿QUÉ HACER CON LO QUE QUEDÓ DE LA CENA DE NAVIDAD?
Porque el pavo ―o chancho― siempre saben mejor al día siguiente y todos necesitamos comer… pero también descansar el 25.

Porque el pavo ―o chancho― siempre saben mejor al día siguiente y todos necesitamos comer… pero también descansar el 25.
Escribe Redacción El Trinche (IG @eltrinchecom)
La mañana del 25 de diciembre mantiene una costumbre similar en casi todas partes: abrir la refrigeradora, ver lo que quedó de la noche anterior y preguntarse qué hacer con todo eso. El recalentado tiene su encanto, pero también es una buena excusa para darle otro giro a los sabores navideños. Aquí cinco ideas simples para el ‘día después del 24’.
1. Sánguche de pavo o chancho
Empezamos con un clásico del 25: el pan y lo que quedó de pavo o chancho, deshilachado y con su juguito más. Siempre recalentado porque la carne reposada concentra el sabor. Se puede sumar cebollita encurtida, un resto del relleno o un chorrito del jugo del asado si lo guardaron. Un desayuno salvador acompañado de café caliente.
2. Saltado navideño
La carne sobreviviente del 24 se puede cortar en pedazos y llevarla al wok con cualquier verdura (también sobrante de la noche anterior): pimiento, cebolla, habas, vainitas, lo que se tenga. Un poquito de sillao, limón o aceite de ajonjolí y a fuego fuerte. Ese sabor de cocina improvisada puede salir mejor de lo que se planea. Es rápido, cálido y perfecto para no sentir que se está repitiendo el mismo plato de la Nochebuena.

3. Chaufa de Navidad o poke con lo que sobre
¿A quién no le gusta el arroz chaufa? El arroz árabe del 24 puede revivir como uno generoso al día siguiente. Y si quedó arroz blanco, funciona igual. Carne picada, huevo, cebolla china y sillao. El ahumado del pavo o el juguito del chancho hace el trabajo pesado sin esfuerzo. Funciona como un almuerzo contundente, familiar y ganador. Si no quieren estresarse con la chaufeada, pues armen un poke navideño con lo que quedó y listo.

4. Caldo o sopa ligera
Los sobrantes del pavo o los huesitos del chancho se guardan. Hervidos con verduras el resultado es un caldo reconfortante. Se puede añadir fideos, arroz o papa sancochada. Es casi una sopa ‘levanta muertos’ después de la desvelada, el chocolate caliente, el panetón y todo lo demás.
5. Ensalada tibia con proteína
Si se desea algo más fresco, la carne navideña trozada funciona muy bien en una ensalada tibia. Lechuga, tomate, papa sancochada o choclo; todo lo que haya sobrevivido vale. Se adereza de manera simple con limón y aceite, y queda una mezcla ligera pero con alma navideña. Ideal para la tarde cuando ya no entra un bocado pesado.
La cena navideña suele no terminarse, pero nuestras ideas son muchas. No se trata solo de recalentar, sino de jugar un poco con lo que quedó y encontrar sabores nuevos en lo conocido. Porque así como cada casa tiene su receta, cada mañana del 25 tiene su propio plato. La creatividad siempre está de nuestro lado.
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