DEL CAFÉ DE SIEMPRE AL CAFÉ QUE ELEGIMOS
Wong reúne cafés de distintas regiones del Perú, desde opciones tradicionales e instantáneas hasta propuestas de origen, para descubrir cómo ha cambiado nuestra manera de tomar café.
Wong reúne cafés de distintas regiones del Perú, desde opciones tradicionales e instantáneas hasta propuestas de origen, para descubrir cómo ha cambiado nuestra manera de tomar café.
Escribe Redacción El Trinche (IG @eltrinchecom)
Hubo un tiempo en que el café tenía un lugar bastante predecible en la alacena. Una lata, un frasco de polvo instantáneo o una bolsa de grano molido para pasar. En los años 90, para muchos peruanos, eso era simplemente café. No hablábamos de perfiles, orígenes ni métodos de extracción. Mucho menos de café de especialidad. Hoy basta mirar un anaquel para descubrir que algo cambió.
En los pasillos de Wong conviven cafés instantáneos, molidos y en grano, junto con propuestas identificadas por su lugar de origen. Detrás de esa variedad hay una historia sobre cómo los peruanos empezamos a mirar de otra manera una bebida que siempre estuvo presente en nuestros hogares y que, para muchos, tiene olor a juventud o niñez.
Álvaro Meza, productor de Artidoro Rodríguez, una de las marcas que se encuentran en Wong, explica que esta convivencia entre cafés instantáneos y de especialidad puede entenderse a partir de las llamadas “olas del café”. La primera estuvo marcada por el café instantáneo y su consumo masivo; la segunda motivó el consumo de café fuera de casa, con el crecimiento de las cafeterías; y la tercera, la que vivimos actualmente, puso el foco en una mayor calidad, en el origen y todo lo que ocurre desde cultivo hasta la taza. Incluso ya se habla de una cuarta ola, en la que aquellos valores del café de especialidad apuntaría a llegar a un público aún mayor.
“En este camino, la gente empezó a hacerle al café las mismas preguntas que ya le hace a otras cosas que valora: qué trabajo hay detrás, quién lo hizo, por qué sabe así”, explica Meza. El crecimiento de las cafeterías de especialidad permitió que muchas personas descubrieran que detrás de una taza puede haber más trabajo del que pensaban: pesar el café, molerlo correctamente, cuidar el agua y respetar los tiempos de preparación.
“Yo crecí exactamente así. Café instantáneo en la alacena, el de lata, y nadie preguntándose de dónde venía porque ni se nos ocurría que hubiera una respuesta interesante”, recuerda Álvaro Meza. Hoy esa curiosidad también llegó al supermercado.
Una de las cosas que cambió con el café de especialidad fue entender que el café no sabe igual en todas partes. El territorio, la altura, la variedad, el proceso y el trabajo de quienes lo cultivan y tuestan pueden transformar una taza. Por eso, recorrer algunos de los cafés que Wong ofrece también es una forma de realizar un pequeño viaje por el país.
En Cusco, por ejemplo, se encuentran Artidoro Cusco y Pachamama Orgánico Britt. Los cafés de La Convención, una de las zonas productoras de la región, se caracterizan por perfiles frutales, cuerpo medio y una acidez que aporta equilibrio.
De Junín, Wong ofrece Cafetal Espresso Chanchamayo y Cafetal Americano Chanchamayo, entre otras opciones. Los cafés de esa zona y de Satipo suelen tener mayor cuerpo y una acidez marcada, acompañada de notas que pueden recordar a manzana verde, pera y frutos rojos.
Cajamarca aparece con propuestas como Artidoro Cajamarca y Britt Perú Cajamarca. En esta región, el café es reconocido por su dulzor, una acidez brillante y notas florales.
Y hay un origen que merece una mención especial: Villa Rica, un café con denominación de origen reconocida desde 2010. El perfil de sus cafés puede ir desde las fresas hasta las frutas tropicales, con acidez media-alta y un final dulce.
Desde Amazonas, Wong ofrece Blue Llama Amazonas, mientras que Ayacucho aparece con Habitat Vicuña Britt. El primero puede presentar buen cuerpo, acidez viva y notas dulces y frutales; el segundo, un perfil más delicado, con acidez suave, notas frutales y florales y un dulzor equilibrado.
Más al sur está Puno, con Artidoro Puno y distintas presentaciones de Tunki. En los cafés de Sandia, una de las principales zonas cafetaleras de la región, la altura se traduce en una acidez delicada y marcada.
En este recorrido también hay espacio para el café con el que crecieron muchas generaciones. Wong mantiene distintas presentaciones de Altomayo, desde café para pasar y café molido hasta versiones instantáneas Gourmet, Clásico, Premium y descafeinadas. También hay una presentación de Altomayo Gourmet en grano.
Es la otra parte de la historia: la versión instantánea no desapareció con la llegada de los cafés de especialidad. Sigue formando parte de la rutina de muchas familias, mientras nuevas formas de consumir y preparar café se suman al mismo anaquel.
Porque la especialidad no hizo que el café tradicional desapareciera. Más bien amplió las posibilidades. Hoy pueden convivir una taza de café instantáneo para una mañana apurada y un café de origen para preparar con calma durante una pausa o el fin de semana. El café peruano siempre estuvo ahí, creciendo en nuestras montañas y sostenido por el trabajo de miles de familias productoras. Lo que cambió fue nuestra manera de acercarnos a él.
Como menciona Álvaro Meza, antes uno compraba el café que había. “Hoy, en el mismo lugar de siempre, uno compra el café que elige”.
En las tiendas Wong, Wong.pe y en la App de Wong pueden encontrar una amplia variedad de cafés, desde instantáneo, molido o en grano.
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