LA TAZA DEL CAFÉ: CHIARA NICOLINI Y EL PERÚ ENTERO REMANDO EN LA MISMA TAZA
Chiara Nicolini presentó el café peruano, su ecosistema y a las familias que viven de él en la competencia mundial de barismo.
Chiara Nicolini presentó el café peruano, su ecosistema y a las familias que viven de él en la competencia mundial de barismo.
Escribe Daniel Quintero (IG @danielquintero)
Ella, siempre llena de energía entre dejar a las niñas en el colegio y resolver algún otro trámite, se sentó treinta segundos, nos miró a los ojos y dijo: “voy a participar en el Campeonato Nacional de Barismo”. Se levantó y se fue, eso fue hace poco más de dos años, mientras estábamos sentados en Punto Café trabajando. De esa participación hablamos después.
Para Chiara Nicolini era reto personal importante y dudaba si hacerlo. Le dijimos que no tenía nada que perder: conocía las historias de los productores y de los cafés que preparaba cada día. En sus 19 años en la industria, pasó de ser una joven barista a trabajar con marcas como Illy y Lavazza. Antes de abrir Punto ya estaba vinculada a las competencias; después renunció a organizarlas para que su equipo pudiera participar. En 2024, Francisco Silva, barista de Punto, tostador del laboratorio y luego uno de sus entrenadores, compitió en Tingo María. Quizá aquella experiencia terminó de empujarla.
En noviembre de 2025, Chiara se presentó al Campeonato Nacional de Barismo en Chachapoyas. Se lanzó sin nada que perder y ganó. Lo hizo con la serenidad de quien no tiene que probar nada, también con los nervios de aquella joven de 19 años que ya había pisado un escenario mundial representando a España. Vimos de cerca sus entrenamientos, probamos sus bebidas y celebramos con ella el triunfo. Con el título nacional llegó el siguiente hito: representar al Perú en el Mundial de Barismo de Panamá.

Chiara empezó a buscar los cafés para su presentación. En un escenario mundial, muchos baristas llevan variedades y cafés de competencia de Panamá, Colombia y otros orígenes reconocidos. Ella tenía algo que decir: el café peruano podía medirse con los mejores del mundo. Con su coach, Saša Šestić, y productores que aceptaron experimentar, trabajó varios cafés y procesos hasta elegir dos: un geisha amarillo de Finca La Margarita, de la familia Solórzano, en Ocobamba, Cusco, y un sidra de Juan José Huilca, de Yanatile, Cusco. No quería llevar solo un grano excepcional; quería contar de dónde venía y quiénes estaban detrás.
Ese camino no lo hizo sola. Junto a Saša, la acompañaron Anggela Sara, Kheyla Dávila, Francisco Silva en sus entranmientos y preparaciones logísticas, además del equipo de Punto Café. Cada quien aportó al trabajo que hizo posible llegar a Panamá con una presentación que defendía el café peruano y a las familias detrás de él. El 22 de octubre de 2026 llegamos a Panamá. Mientras el avión tocaba tierra, Chiara hacía una primera prueba grupal con baristas de otros países, con la posibilidad de ganar un pase directo a semifinales. Aún faltaba ver cómo se resolvería esa ruta. World of Coffee, además, llegaba por primera vez a Latinoamérica, con el Campeonato Mundial como parte de una feria que reunía a la comunidad cafetera internacional.

Cuando llegó su turno el 23, Chiara ordenó la estación, se calibró con las máquinas y empezó su presentación. Su primera pregunta a los jueces fue directa: cuántos cafés peruanos habían probado en un campeonato mundial. “Vengo de un país productor de café y creo que tenemos joyas increíbles para mostrar. Así que pensé: hay que mostrarlas al mundo”. Eso era lo que tenía que decir. No solo presentó un geisha y un sidra peruanos; habló de las familias que los cultivan, de los procesos que desarrollaron y de lo que puede ocurrir cuando se comparte conocimiento. En su bebida de autor reunió miel de abejas meliponas, café, copoazú y cacao: ingredientes ligados al entorno de origen y a una cadena que va mucho más allá de la taza.
Al terminar su presentación, levantamos la mirada. La grada lateral que daba a la estación estaba llena. En persona estaban representantes de cafeterías como Artidoro Rodríguez, Brenda Café, Ciclos Café, El Pan de la Chola, Neira Café Lab y The Coffee Perú; también tostadores, productores, exportadores, importadores de maquinaria, el equipo de Punto y sus hasta un grupo de sus clientes, además de voluntarios y otros peruanos del mundo que estaban en la expo. Y los que seguían desde Lima en el café y las zonas productoras estaban allí también, en espíritu, escribiendo por redes y celebrando. Todas las miradas remaron en la misma dirección. Así que juega el Perú, todos apoyando un mismo objetivo.
Esa noche se anunciaron los semifinalistas. Perú estaba entre los 16 mejores. Era la primera vez que el país llegaba a esa instancia del Mundial. Chiara no pasó a la final de seis, pero cerró su participación en el puesto nueve y fue la competidora latinoamericana mejor ubicada. También formó parte de Team Pressure, ganador de la competencia por equipos. El resultado importa en lo personal, pero su peso va más allá. El café peruano logró ocupar ese escenario; para sostenerse allí hacen falta calidad, consistencia, investigación y condiciones para que quienes producen puedan vivir de su cosecha. En Yanatile, los Huilca trabajan con agricultura regenerativa. El café comparte territorio con el cacao, el copoazú, la miel y otras formas de cuidar la tierra. Todo eso también puede contarse y llegar al mundo.

Ahora les tocará a otros peruanos llevar esa antorcha a competencias de filtrados y catación. Además, Punto pronto tendrá un segundo local: dos puntos que explican una misma idea. Detrás de cada taza de especialidad hay café, trabajo y gente. En Panamá, durante unos días, todo el Perú estuvo ahí: en persona o en espíritu, remando en la misma taza. La competencia la ganó Pan Wei, representante de China. Para nosotros, ganó el Perú, porque, como decía el polo de su equipo, “el café peruano es clave”.
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