COMER AL DENTE: CÓMO LLEGAR A ESTE PUNTO GASTRONÓMICO Y CÓMO BENEFICIA NUESTRA ALIMENTACIÓN
En vísperas de la Semana al Dente de Wong, repasamos la preparación correcta de pastas largas y rellenas, así como sus valores nutricionales.
En vísperas de la Semana al Dente de Wong, repasamos la preparación correcta de pastas largas y rellenas, así como sus valores nutricionales.
Escribe Redacción El Trinche (IG @eltrinchecom) / Foto portada Rodrigo Lezcano
Consultamos al especialista en pastas Juan Manuel Umbert y a la nutricionista Adriana Carulla, embajadora de Wong, para explicar este concepto originario de la gastronomía italiana, y cómo se ejecuta esta preparación al dente típica de la pasta, pero extendida también a las verduras y otros productos, logrando importantes beneficios nutricionales. Todo ello como anticipo a la Semana al Dente de Wong.
Es hora de almuerzo. En la mesa nuestro plato de pasta favorito. Empezamos a comer y hay algo en la boca que avisa. No es dureza, pero tampoco es blandura. Es apenas una resistencia, un ligero freno que aparece justo antes de que todo se vuelva suave al masticar. A ese punto lo llaman al dente. Explicarlo no es tan fácil. En cocina, a ese punto no se llega contando los minutos. Paradójicamente, tampoco se aprende a llegar a él leyendo. Se llega a él con experiencia, se reconoce con una mordida, otras con el oído o la intuición. Es un instante breve en el que las pastas todavía tienen vida en su centro.
El chef Juan Manuel Umbert lo explica desde la experiencia inmediata, la mordida: “Una cocción al dente se reconoce con la textura y la mordida rica que tiene una pasta. Quien no entiende mucho de cocina puede reconocerla al comer un plato de pasta que tiene ese bite o mordida rica, no cruda, no dura. Puedes enrollar el fideo y sentirlo en la boca cuando lo muerdes”.
El punto al dente no se alcanza siguiendo las instrucciones al pie de la letra. Algunos dirían que las reglas están hechas para ser rotas. En ese sentido, Juan Manuel sostiene que “los errores más comunes son cocinar la pasta durante el mismo tiempo que se indica en su paquete”. Y agrega: “Siempre es mejor cocinarla dos minutos menos y luego pasarla a la salsa para terminar de darle el punto. Porque el calor sigue cocinando: en la sartén, en el plato, incluso mientras la persona se demora en comerla”.
En el Perú, no siempre se piensa en términos de al dente. ¿Por qué vale la pena comer pastas al dente? “Porque es más rico”, responde de manera directa Juan Manuel Umbert. “La textura es mucho más rica. La pasta no está hecha para ser blanda, si no, comes un puré. Y muchas veces la textura cambia la sensación de sabor. No es lo mismo algo blando que algo que tiene estructura”.

La embajadora de Wong, la nutricionista Adriana Carulla, explica que al dente se entiende como dejar el alimento en su punto, sin deshacerlo. En ese estado, el almidón que contiene el alimento aún conserva parte de su estructura, no está completamente gelatinizado ni roto, y eso cambia la forma en que el cuerpo lo procesa. “Es como una red, como una tela de araña, que cuando se mantiene, el organismo tarda más en descomponerse. No es solo una cuestión de textura; es una forma distinta de liberar energía, más gradual, menos brusca”.
“Cuando la estructura de un alimento se mantiene intacta, la digestión es más lenta, la glucosa se libera de manera progresiva y la sensación de saciedad se prolonga”, continúa Carulla. Con la sobrecocción, por otro lado, esa red se rompe y el efecto se invierte: “es casi como darle al cuerpo algo pre-digerido”, señala. La absorción se acelera, los niveles de glicemia suben con mayor rapidez y el hambre vuelve antes.

En los vegetales también se utiliza el criterio al dente. No es único, pero la lógica del equilibrio se mantiene. Un punto al dente ayuda a conservar fibra y vitaminas sensibles al calor, mientras que ciertas cocciones más prolongadas pueden hacer que se mantengan otros nutrientes. Se mantiene el equilibrio nutricional. Más que una regla rígida, llegar al estado al dente es una forma de atención, un punto intermedio donde el alimento todavía ofrece resistencia y, con ella, una relación agradable y nutritiva con los que comemos.

Tal es la textura firme y elegante que realza cada bocado de pasta al dente, desde los spaghetti y spaghettini de marcas como Agnesi hasta los fusilli de La Molisana o los penne rigatti de Barilla. Su versatilidad permite acompañarlas con salsas clásicas como la blanca, pomodoro, pesto, napolitana, arrabbiata o bolognesa de marcas como las mencionadas, o también Felippo Berio, que son apenas algunas de la diversidad que encontramos en la sección Sabores del Mundo de Wong, disponibles para todos en tienda y por delivery, y también con precios exclusivos participando del programa de membresía Wong Prime. El resultado es una experiencia auténtica, donde la preparación al dente captura y equilibra los sabores con precisión.
Como parte de la Semana al Dente de Wong, el próximo miércoles 15 de abril podrán participar de una experiencia en tienda, degustando productos de las marcas italianas Agnesi, Pagani, Freixenet, Cipriani Bellini y muchas más. La cita es de 19:00 a 21:00 horas en la tienda Wong de La Molina (Av Raúl Ferrero 1355).
Sean parte de la Semana al Dente de Wong comprando sus productos (pastas, ñoquis, salsas y diversidad de verduras) en las tiendas Wong, Wong.pe y en la App de Wong.
Más de 50 variedades de 17 regiones peruanas estarán a la venta del 23 al 26 de mayo. Imperdible.
Leer másHace unos meses inauguró esta sanguchería en Miraflores, en diciembre expandieron a Surco y en unos días abre la tercera tienda en Surquillo.
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