15 AÑOS DEL ALTA GAMA WINEFEST EN LIMA
El sector del vino en el Perú es relativamente joven; por ello, la trayectoria de un gran evento que se repite durante varios años deja una huella profunda en la memoria de quienes lo han vivido.
El sector del vino en el Perú es relativamente joven; por ello, la trayectoria de un gran evento que se repite durante varios años deja una huella profunda en la memoria de quienes lo han vivido.
Escribe Soledad Marroquín M. (IG @sol_marroquin)
El sector del vino en el Perú es relativamente joven; por ello, la trayectoria de un gran evento que se repite durante varios años deja una huella profunda en la memoria de quienes lo han vivido. Esta vez es el quinceañero del Alta Gama Winefest.
Haber estado presente en la primera edición del Alta Gama Winefest hace 15 años, y haber sido testigo de su desarrollo en las temporadas sucesivas, otorga la ventaja de mirar el presente con perspectiva histórica. Para Anita Almendariz y Antonio Castro, socios y creadores del encuentro, estos años no solo marcan un aniversario, representan el recorrido visible de una evolución que hemos tenido la suerte de presenciar desde su origen, palpando el tremendo trabajo y esfuerzo que requiere el desarrollo de una actividad de este tipo.

Al igual que los buenos recuerdos, el buen vino gana complejidad y carácter con el transcurso del tiempo. Mirar atrás y descubrir que han pasado ya tres lustros desde aquella primera edición me genera una sonrisa de satisfacción y, por qué no, una pizca de sana nostalgia. He tenido la inmensa fortuna —y el privilegio que dan los años bien vividos en este oficio— de ser testigo en primera fila de cada uno de sus capítulos, desde aquel debut que marcó un antes y un después en la cultura vitivinícola de la gran Lima y que, de alguna manera, ha impactado también en varias regiones del país.

El Alta Gama Winefest ha sido siempre fiel al Country Club Lima Hotel. Este señorial hotel de cinco estrellas ha albergado charlas especializadas a cargo de profesionales de las distintas bodegas participantes; sesiones tan cotizadas que, en más de una ocasión, tuvieron que cerrar sus puertas para respetar el aforo. Ni qué decir de las catas verticales, verdaderos hitos a los que había que anotarse con la debida anticipación para no quedar fuera. En sus salones se han tejido conversaciones animadas e interminables brindis entre los asistentes, bajo el despliegue de sommeliers y profesionales del sector siempre listos para orientar a los amantes del vino. Imposible dejar de mencionar los espacios especialmente diseñados y decorados, como el clásico salón de la bodega española Juvé & Camps, donde su emblemático espumoso catalán descansaba en una tina llena de hielo y pétalos de rosa. Fascinante.
Otro de los espacios que rompió el molde —y que debe recordarse como un hito— fue la Barra por Copeo. Allí, el público podía adquirir una copa de Dom Pérignon, Château Lafite, Don Melchor, Almaviva, Seña, Carmín de Peumo, Vega Sicilia, Pingus, Yacochuya, Nicolás Catena o Cobos, por mencionar algunas de esas verdaderas joyas que, si no se habían probado antes, encontraban allí la oportunidad perfecta. Edy Oré, sommelier de larga data y colaborador de la familia Almendariz por muchos años, estaba al frente de esta impresionante barra que convocaba a apasionados dispuestos a descubrir o redescubrir el vino de sus sueños.

La selección musical, infaltable en cada edición, ha estado habitualmente a cargo de Christian Bravo, reconocido chef, DJ de gran experiencia y amigo de la casa, quien ha sabido ponerle ritmo a esta importante cita. Asistir desde el día uno a este encuentro no ha sido solo cumplir con una grata labor comunicativa, ha sido presenciar la evolución del paladar peruano, la llegada de etiquetas que antes solo soñábamos con catar y la consolidación de un espacio donde el vino se democratiza desde la excelencia. Celebrar estos 15 años es brindar por las copas y los momentos compartidos, por los reencuentros con los hacedores del vino, por las historias descorchadas y por el orgullo de haber visto crecer el festival que transformó nuestra forma de vivir el vino.
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