MANAN, EL ELIXIR PARA ATRAER LA BUENA SUERTE
Pisco, maracuyá y cortezas amazónicas en un nuevo licor versátil y profundamente peruano, que conecta costa y selva.
Pisco, maracuyá y cortezas amazónicas en un nuevo licor versátil y profundamente peruano, que conecta costa y selva.
Escribe Soledad Marroquín M. (IG @sol_marroquin)
Hay brindis que celebran y otros que son el augurio para una nueva etapa. Manan pertenece a las dos categorías: un licor peruano que apuesta por los nuevos comienzos a partir de una interacción donde el pisco, el maracuyá y las cortezas amazónicas se encuentran para contar una historia de origen diverso y vocación festiva.

La idea que dio origen a Manan nació lejos de la barra. Renzo Salvatierra y Frank Martí, directores de la agencia Newnormal, buscaban un obsequio de fin de año para sus clientes que no quedara solo en el gesto de brindar: querían algo que se bebiera, que provocara conversación y que, al alzar la copa, convocara a la prosperidad. Después de muchas vueltas, la respuesta fue definitiva: crear su propio elixir con insumos de distintas regiones del país.
Así nació Manan. El nombre proviene del celta y alude al mañana, al nuevo día, al punto de partida. Coincide —aunque no tenga relación— con nuestro vocablo quechua “manan” o “manam” que significa “no”. Aquí, por el contrario, todo es afirmación.
La base del licor es pisco de uva Quebranta de Ica, elegido por su estructura y su perfil aromático discreto, esa cualidad que lo convierte en la columna vertebral para que la pulpa de maracuyá, la miel y las cortezas amazónicas muestren todo su carácter. El resultado es un licor de textura amable, intenso, con sabor dulce bien integrado y un color que oscila entre el dorado y el amarillo, tonos asociados culturalmente con la abundancia y la buena fortuna.
Las cortezas —chuchuhuasi, icoja, clavo huasca— junto con la uña de gato aportan profundidad, un amargor sutil y un dejo especiado que evita que la bebida caiga en lo empalagoso y nos haga sentir que hay selva en el fondo de la copa. La elaboración de Manan está a cargo de Iván Villena, destilador con experiencia en destilados como gin, pisco y macerados botánicos diversos. Su destilería, Exotic, está ubicada en Tingo María, en la región Huánuco.

En la copa, Manan se muestra versátil. Funciona solo, ligeramente refrescado, en una copita pequeña que concentre sus aromas. En días fríos, sin enfriar, tiene la calidez necesaria para cerrar una comida. Con hielo y agua mineral o tónica se convierte en un cóctel refrescante y chispeante. En la barra encuentra un terreno fértil: en Bijou Cocktail Bar de John Rojas, bartender propietario quien me brindó las facilidades, se elaboró un cóctel donde su perfil tropical y especiado se desplegó con precisión. También provoca beberlo en un sour e incluso añadir una onza en un té helado, para quienes disfrutan explorar.
Su presentación es en botella de 500 ml, con 24% de alcohol. Pueden consultar precios (tienen una versión de regalo, dentro de un baúl de madera) y más información en su Instagram o vía WhatsApp.
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