CASA COREA: UN RESTAURANTE CON PROPÓSITO QUE TIENE COMO META SERVIR A 10 MIL FAMILIAS POR DÍA
La gastronomía también puede ser un negocio sostenible ayudando a los demás. Así lo demuestra Nio Hwang, dueño del restaurante Casa Corea.
La gastronomía también puede ser un negocio sostenible ayudando a los demás. Así lo demuestra Nio Hwang, dueño del restaurante Casa Corea.
Escribe Diego Pajares H. (IG @diegopajaresherrada)
La visita a una comunidad del Cusco impactó tanto al coreano Nio Hwang, que unos años después se instaló junto con su familia en el Perú para montar un modelo gastronómico no solo sostenible en lo económico, sino también filantrópicamente. A tres años de inaugurado su restaurante, ayuda a casi 500 familias diarias en alimentación, asistencia social y más. Esta es su misión.
Nio Hwang vivía en Brasil. El actual dueño de tres locales del restaurante Casa Corea es cristiano evangélico y, como parte de un servicio misionero, llegó en 2015 al Cusco, a una comunidad a algunas horas de la ciudad. El coreano, dedicado a la exportación de productos brasileños y peruanos, nunca experimentó algo como lo que vio en esa pequeña comuna cusqueña. Eso le tocó tanto el corazón, que fue como una primera señal para él. “Servía en una iglesia brasileña en ese entonces y vinimos con un grupo a esa comunidad, muy vulnerable. Solo había, en su mayoría, madres solteras. Vi que un niño chupaba un caramelo, no comía. Al final me acerqué a la mamá, que era muda. Le quitó el caramelo al niño. Era una piedrita del tamaño de un diente. Estaba chupando una piedra que ellos endulzaban con el jugo de la caña de azúcar. Eso me tocó mucho”, recuerda Nio.
Con eso en mente, en 2018 decidió venir a Perú a vivir. “Dios me llamó para servir acá”. Contactos para un consultor en negocios y empresario no faltan. De inmediato apoyó a unos negociantes que habían sido estafados y encontró aliados. Llegó a Perú a trabajar, creó la empresa y la pandemia se interpuso. Tocó cambiar de rubro por un tiempo. Cuando surgió la oportunidad, asesoró a unos jóvenes que administraban un chifa. Ellos no querían seguir ahí, Nio Hwang les propuso que le cedieran el local por determinado tiempo y ese sería el primer local de Casa Corea en Miraflores. “En tres meses ya les habíamos pagado lo acordado”, cuenta Nio. Era octubre de 2021.
El propósito de Casa Corea es ser el caballito de batalla de ayuda. Que sea autosustentable. Nio continúa con sus negocios y asesorías, supervisa el restaurante y creó una ONG que preside, pero la dejó en manos de personas de confianza para que no haya conflictos de interés. Lo interesante es el modelo de ayuda que ha creado. “De todas las ganancias netas mensuales de Casa Corea, el 50% las reinvertimos para el negocio y el otro 50% la destinamos para la ONG”, explica.
A dónde va el apoyo lo deciden los directores de la ONG, cuyo nombre en español significa “10 Mil Platos”, que es la meta que pretenden alcanzar. “Hemos llegado a pueblos, comunidades que ni el gobierno alcanza. Encontramos comedores hechos un desastre”, cuenta Hwang. Es un proyecto a largo plazo. “En cuatro años estamos sosteniendo a casi 500 familias con necesidad por día”, agrega. El campo de acción de la ayuda se centra en cuatro pilares o proyectos:
Algunos le dicen pastor, otros señor, otros patrón, otros solamente Nio. Él se considera misionero. “Haciendo negocio, trabajo misionero, mi rol de familia… todo para mí ya es una misión”, comenta. En medio del relativamente joven boom coreano, Nio ve un potencial tremendo. La entrevista la tenemos en su local de Miraflores, a donde llega horas antes de su apertura a pensar en sus próximos proyectos. Además tiene otros en Jesús María y Los Olivos. El siguiente paso, en el que Nio ya está trabajando, es que Casa Corea se convierta en una franquicia gastronómica. Por supuesto con el modelo de ayuda incluido. Porque la misión es que esos 10 mil platos se van a lograr.
Casa Corea se encuentra en Grimaldo del Solar 150, Miraflores; Av. Mello Franco 186, Jesús María; y Jr. Géminis 1020, Los Olivos.
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