¿DÓNDE COME DULCES PÍA SALAZAR EN QUITO?
Estos cinco lugares representan los sabores que cuentan la historia de Quito y de sus familias.
Estos cinco lugares representan los sabores que cuentan la historia de Quito y de sus familias.
Escribe Redacción El Trinche (IG @eltrinchecom)
Si alguien conoce los postres ecuatorianos, es Pía Salazar. La chef y pastelera de Pía Cocina Dulce, reconocida entre las mejores del mundo, propone una caminata por Quito mediante los sabores que marcaron su infancia. Desde helados artesanales y empanadas recién hechas hasta dulces conventuales y tortas de celebración, esta ruta es una invitación a descubrir la tradición repostera de la capital ecuatoriana.
Las Quesadillas de San Juan. «Número uno, para mí, son los Helados de San Juan. Ahí comemos los mejores helados, se hacen con mucha fruta, y también las quesadillas, que son muy típicas de Quito», cuenta Pía Salazar de Pía Pastelería. La quesadilla quiteña es un bizcocho suave elaborado con queso, uno de los dulces más representativos de la ciudad. En calle Deifilio Torres N13-140 frente al Antiguo Hospital Militar. Horario de lunes a sábado de 8:30 a 18:30 y domingos de 11:00 a 17:30 horas.
Mercado La Floresta. Este es uno de los barrios con mayor personalidad de Quito. Nacido durante la expansión urbana de la década de 1920, hoy combina cafeterías, galerías, murales, pequeños comercios y una intensa vida cultural. Caminar por sus calles es descubrir el lado más contemporáneo de la ciudad, pero también detenerse en su mercado para disfrutar una de las mejores versiones de la clásica empanada de viento. “Comemos una empanada inflada de mucho queso, pero no puede faltar con el arroz con leche», dice Pía. En Mercado de La Floresta (Galavis 237) , barrio La Floresta. Horario de lunes a sábado de 07:30 a 17:00 horas.
Arco de la Reina. Construido en 1726, el Arco de la Reina conecta el Convento del Carmen Alto con el antiguo Hospital San Juan de Dios, hoy Museo de la Ciudad. Más allá de su importancia arquitectónica, sus alrededores se han convertido en uno de los mejores lugares para descubrir los dulces tradicionales quiteños. Aquí, Salazar indica que “sí o sí hay que probar las colaciones”, que son pequeñas almendras confitadas. También el maní garrapiñado o la caca de perro, golosinas que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. En la intersección de las calles García Moreno y Rocafuerte.
Pastelería Flores. Durante décadas las tortas del señor flores fueron protagonistas de cumpleaños, bautizos y celebraciones, gracias a su característico bizcocho húmedo, generosamente bañado y decorado con abundante fruta. Para Pía es un infaltable y un tradicional de tener siempre en casa.
La Ronda. Esta es una de las calles más emblemáticas de Quito. Antiguamente fue un camino inca y, siglos después, el punto de encuentro de artistas, músicos y bohemios. Tras su restauración, en 2006, recuperó su encanto colonial y hoy concentra talleres, cafés y pequeños locales donde sobreviven recetas tradicionales. Entre ellas destaca el dulce de higo servido con quesillo y pan de queso recién horneado, una combinación sencilla que para Pía Salazar no puede faltar.
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