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LA FINCA DE SAN PASCUAL: LA POLLERÍA REFINADA

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Escribe Vanessa Rolfini (@rutasgolosas)

La fórmula de La Finca de San Pascual luce simple a primera vista, pollo a la brasa con los acompañantes de siempre, además de anticuchos, parrillas y pizzas cocidas a la leña, a lo que se suman ricos cócteles. Entonces, en una ciudad donde parece que las opciones como esta son prácticamente incontables, ¿qué la distingue?

La primera respuesta se centra en el lugar, un ambiente más refinado que el común de sus congéneres de Cieneguilla, con una decoración depurada, iluminada, fresca, llena de detalles en medio de un cuidado jardín, a lo que le calza a la perfección la definición “campestre chic”, pero familiar al mismo tiempo.

Pero la mejor parte viene de la mano del chef Giancarlo Tamashiro, que ha estado al frente de los fogones de Ono Sushi y Salpica Criolla, y quien se ha esmerado en darle un giro especial al pollo a la brasa, pero sin salirse en apariencia de lo que se espera de este plato. Para empezar, ocupa solo pollos tiernos y pequeños que no superan los 700 gramos, provenientes de Huachipa, con el aderezo muy gustoso, mas no sobre-condimentado (hay cerveza negra, mantequilla y sillao). Lo rico de este pollo es que sabe a pollo, lo cual no es un juego de palabras ni un mal chiste, sino todo un cumplido. La recomendación en este caso es que calculen un pollo para dos personas, incluso una persona de buen apetito puede comerse uno completo.

Tal vez un pollo al que se le dedica tanta atención merece unas guarniciones más variadas y hasta innovadoras, pero las papas fritas y la ensalada de vegetales frescos están correctamente preparadas. En el caso de las papas, bien valdría la propuesta de tubérculos nativos o echar mano de la variada despensa nacional y no limitarse a las de factura industrial, que si bien son sabrosas, no están a la altura de las circunstancias. Otras opciones en la carta son el asado de tira, el lomo saltado, la entraña fina y el lomo a la parrilla, en todos los casos bien elaborados y con cuidadoso respeto al punto de cocción que desee el comensal.

Al llegar pida los pancitos hechos a la leña que acompañan con las salsas de la casa, que bien van con los cócteles entre los que destaca el llamado “La Finca”, elaborado con pisco quebranta, cerveza, jugo de maracuyá, hielo, canela y eucalipto seco, que resulta refrescante en una zona siempre soleada. Entre las opciones sin alcohol bien vale la limonada de hierba luisa, una combinación sabrosa y sorpresiva. Aunque la carta de bebidas no es extensa, se han esmerado y eso se nota. Tal vez un punto a mejorar son las pizzas, que si bien se hacen a la leña, aún requieren un poco más de trabajo en la masa, aunque sus ingredientes son cuidados.

En líneas generales la atención es buena, con cuidado en los detalles del servicio, donde lo rústico armoniza con lo refinado. Un espacio que le da un sentido más cuidado y depurado al concepto de la pollería, donde bien calza un buen vino blanco o rosado. La relación precio-valor es más que justa, en un ambiente que desde el primer momento invita a desconectarse de la ciudad sin haber salido de ella.

DATO TRINCHERO

Ofrecen la opción all you can eat por S/ 65 por persona, que incluye pollo, papas fritas, ensalada y pan. Solo es válido de 12:00 a 17:00 horas / Horario: sábados y domingos desde las 12:00 hasta las 23:00 horas / Malecon Lurín Lote 43, Cieneguilla, Lima / Teléfono: 993-769-940 / Costo promedio por persona (sin alcohol): S/ 55, se aceptan tarjetas / Cuenta con estacionamiento privado.

El artículo fue publicado el 23 Enero, 2018

Comentarios

  1. avatar
    Charo

    100% de acuerdo con su acertado comentario! Es un lugar muy diferente a cualquier otro de Cieneguilla con un aire chic y familiar. He ido varias veces y siempre quedamos todos muy satisfechos de la atención y los sabores.

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