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PARA SINBA LA BASURA ES UN TESORO

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Escribe Vanessa Rolfini @rutasgolosas

Para algunos los residuos de alimentos son basura, para otros, un tesoro. Paradoja que cada vez tiene más sentido en un mundo donde la cantidad de desperdicios se ha vuelto casi inmanejable, con consecuencias negativas para el ambiente. La industria restaurantera se considera como uno de los sectores que genera mayor cantidad: dependiendo de sus características producen diariamente entre 40 y 400 kg basura, en su mayoría de carácter orgánico, que con el manejo indicado puede convertirse desde abono para plantas hasta alimento para animales.

Entonces, es justamente aquí donde centra su acción la organización Sinba – Sin Basura -, que se ocupa del manejo de desechos en restaurantes para convertirlos, en principio, en alimentos para animales. En esta iniciativa peruana nació en 2015 cuando Andrea Rivera, junto a Bitia Chavez y Philiph Reiser, concibieron la idea que presentaron en el Start Up Perú un año después, donde resultaron ganadores de la cuarta generación.

Actualmente están involucrados los restaurantes limeños Central, Amaz, La Baguette, Panchita, Isolina, Urbanova, Mo Bistró, Don Belisario y Madam Tusan; además de algunas cadenas como Starbucks, Flora & Fauna y Don Belisario, a lo que se suma Cerámicas San Lorenzo. La labor de Sinba en 2018 registra el manejo de 351 toneladas de residuos orgánicos, lo que se traduce en 14,366 árboles sembrados o 554 moléculas CO2 que dejaron de formar parte del aire que respiramos.

Entre las metas anunciadas para 2019 por Pipo Reiser, director de alianzas de Sinba, está llegar a los 100 aliados, lo que se traduciría en el tratamiento de tres mil toneladas de basura al año. Visto desde otra perspectiva, estos número equivalen a 121,495 nuevos árboles sembrados o 4688 moléculas de C02 que se dejan de emitir a la atmósfera.

El ciclo de Sinba consta de cuatro fases: “gastronomía sin basura” que consiste en asesorar a los restaurantes en optimizar el manejo de los desechos orgánicos; luego la “alianza con recicladores” a quienes se les entregan los residuos para su correcto procesamiento; la Biofrábrica, que transforma los residuos en alimentos para animales, mediante un proceso biotecnológico que esteriliza el producto; y granjas certificadas, cuyo objetivo es producir y comercializar alimento para porcicultores urbanos. Además, Sinba los asesoran para alcanzar certificaciones de calidad.

Mucho del trabajo de 2019 se enfoca en la producción de alimentos para cerdos, y para eso es importante que este sea balanceado: “son los animales mejor alimentados de Perú, porque la materia prima tiene origen en restaurantes que utilizan productos de buena calidad”, afirma Reiser. El ciclo incluye un trabajo sostenido con los mataderos de chanchos próximos a Lima, para alcanzar los 26,750 kilogramos anuales.

Entre los proyectos que están en pleno desarrollo se encuentran el reciclaje de aceites vegetales y transformación en biodiésel, que en principio movilizará los camiones con los que Sinba recoge los residuos en los restaurantes y su distribución ya procesada. Otro de los programas apunta a extender la recolección a colegios y supermercados, grandes generadores de residuos. Para mayor información sobre el proceso y cómo formar parte: www.sinba.pe

El artículo fue publicado el 14 Enero, 2019

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