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EL LOBBY Y EL PARDO AL MAR, UNA SOLA RAÍZ

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Escribe Vanessa Rolfini Arteaga (Twitter @rutasgolosas)

“Separados al nacer”, apuntaría un viejo proverbio aplicado a los restaurantes El Lobby del Pardo y El Pardo al Mar, ubicados en ciudades distintas, bajo circunstancias y objetivos relativamente no coincidentes; pero la realidad es que son más los puntos convergentes: pertenecen a la cadena DoubleTree by Hilton, comparten la cocina donde se procesa el grueso de los insumos y cuentan con el chef Mariano López a la cabeza.

El Lobby del Pardo se sitúa en el corazón del distrito de Miraflores en Lima, se trata de una sala amplísima, de grandes ventanales que dejan entrar toda esa luz bucólica y gris característica de la ciudad, con una decoración clásica donde destacan varias obras de arte. Es un restaurante de mantel largo en el sentido extenso de la palabra, cuyo menú ofrece desde el pan hasta el postre, además cuenta con una barra de cócteles pensada en los huéspedes, en su mayoría extranjeros, y una discreta carta de vinos donde destacan etiquetas locales.

Por otra parte, El Pardo al Mar se ubica en el hotel DoubleTree Paracas Resort by Hilton, un espacio hecho para el descanso y las vacaciones en una zona que se ha destacado justamente por ese motivo, al punto, que el mayor porcentaje de huéspedes es peruano. En este caso, sirviéndose de la proximidad del mar, el menú centra su oferta en pescados y mariscos donde destacan cebiches en varias versiones, tiraditos, carpaccio de pulpo, parrillas de mariscos, la pesca del día preparada a lo macho, es decir, con mariscos y tortitas fritas de yuca, una delicia al paladar porque resultan crujientes con su exterior, pero de corazón suave y casi cremoso.

En este caso, el chef Mariano López, asegura que si bien estos platillos también se pueden disfrutar en El Lobby del Pardo ubicado en Lima, la preferencia de los clientes los ha hecho fortalecer las opciones de carnes rojas como el  lomo strogonoff, inspirado en el clásico ruso de carne de lomo, hongos y pepinillos salteados en crema agria que sirven con spätzli (suerte de ñoquis suizos de harina de trigo).

EN EL LOBBY COMO EN EL MAR

El chef López está al frente de ambos restaurantes, entonces para mantener la calidad y foco en las propuestas se sostiene en una raíz común. Los insumos son recibidos y procesados inicialmente en el mismo espacio, luego en cada cocina se aseguran del procesamiento final y los detalles. “Esto garantiza que los comensales disfrutarán lo mejor sin importar donde se encuentren, aunque obviamente hay diferencias a considerar. Por ejemplo, en Paracas el menú es más sencillo, con un claro acento marino, en cambio en Lima incluimos otros platillos, tienen más salida las preparaciones de larga cocción”, afirma.

Ciertamente, en El Lobby del Pardo el menú integra clásicos criollos como parihuela, rocoto relleno, ají de gallina, lomo saltado, entre otros, pero en presentaciones más sofisticadas y hasta inesperadas. Se podría decir que el chef le hace un guiño a la desconstrucción. Dos platos a destacar en ambos restaurantes son el pollo al curry thai, que a diferencia de la receta original, tiende a un sabor ligeramente dulzón que cuenta entre sus ingredientes con leche de coco y hierba Luisa; y los espaguetis frutti di mare, que el chef recomienda con particular entusiasmo. A diferencia del clásico italiano, sustituye la salsa de tomate por una cremosa de ají amarillo que corona con queso parmesano. “Nuestros platos son coloridos, sencillos, aprovechamos lo mejor de los productos, hemos mirado  minuciosamente el mercado y así desarrollamos un menú que si bien tiene muchos elementos comunes, también considera las diferencias”, enfatiza el chef López.

DULCE FINAL

En el caso de los postres, los restaurantes se sirven de la amplia experiencia de la cadena Hilton en estos temas y logran que las recetas bases, como tartaletas, panes, bizcochos, por mencionar algunos, sean óptimas. Tres recomendaciones: en el hotel de Paracas, específicamente la tartaleta de mango con crema pastelera, y en Lima, el “turrón de Curo” en homenaje a su creador, un pastelero limeño que partiendo del famoso turrón de Doña Pepa, hace modificaciones importantes como sustituir las grageas de colores por merenguitos.

Para los amantes del cacao, el “lingote de tres chocolate” resultará simplemente sublime, con tres capas de las variedades blanco, con leche y al 70 %, elaborado con la marca peruana bean-to-bar Cacaosuyo, que completan con tierra de chocolate y fruta fresca. Una última recomendación, si es un verdadero amante del chocolate, no lo pida para compartir, eso no sucederá.

En ambos restaurantes el servicio es correcto, cuidan los detalles, utilizan vajillas y cristalería fina y de calidad. Los precios, a diferencia de lo que puede esperarse, no descalibrarán el presupuesto y sentirá que la relación con la calidad es óptima. Por un motivo difícil de explicar, los restaurantes ubicados en los hoteles no suelen tener la mejor publicidad, pero esa tendencia ha cambiado radicalmente en años recientes y en este caso se nota el esmero y cuidado por prestar un buen servicio, con acento en las calidad de los productos, escuchando los gustos y tendencias en restauración.

LOS DATOS

El artículo fue publicado el 11 Octubre, 2017

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