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PATÉ DE HIGADITOS

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Escribe Alessandra Pinasco (Instagram: @elhada_pociones)

Esto no es evidentemente navideño. Pero por algo me ha provocado prepararlo, y prepararlo para ustedes. Los días antes de Navidad son algo paradójicos; por un lado son un momento de parar el ritmo frenético, para concentrarnos en dar y en compartir. Por otro lado, dar y compartir y, para los que vivimos de producir pequeñas cosas, aprovechar esa extraña vorágine llamada la Campaña Navideña, que bien podría ser el nombre de un temible, irresistible monstruo, genera el ritmo más frenético del año.

Por eso tener algo listo para comer cuando llegamos a casa con ganas de acurrucarnos en el sofá para ver varios capítulos de nuestra serie favorita es invalorable. Sobre todo si es algo listo y chic. Así sentimos el gusto de un día de trabajo bien hecho, alegría epicúrea y confort espiritual. Es decir, es bien distinto pedir una pizza que cortar unas rodajas de baguette y untarlas con paté hecho en casa.
Pero no solo eso me impulsó hoy a preparar un paté. Tenía ganas de sentir en casa el olor del hígado cocinándose en cebollas, ajos, hierbas y licor, de distribuirlo con cuidado en ramequines celestes, de cortar ramitas de tomillo de mi jardín para sazonarlo y adornarlo. Ha sido parte del exquisito, arduo proceso de preparar mi casa y mi espíritu para la cena navideña en la que todos los años recibimos en casa a la gente muy especial que viene a nuestra cabañita en la punta del cerro, sea desde el centro de Cusco, sea desde ciudades lejanas.
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El tercer motivo es que un ramequín lleno de paté hecho por ti puede ser un bello regalo navideño, o algo perfecto para llevar a una cena navideña o prenavideña. Casero y fino, la combinación perfecta.
No se sientan intimidados por la idea de preparar un paté. El nombre será francés, pero significa simplemente empastado, hecho pasta. (En francés hasta ‘mosca’ suena elegante. ‘Mouche’. Así que no lo piensen dos veces.) Y, como muchas delicias francesas que suenan a imposiblemente sofisticado, es todo lo contrario; es al mismo tiempo muy rústico y muy sencillo. Yo tengo una cocina diminuta y no tengo procesador, sino solo licuadora, y lo preparo un par de veces al mes, sin ninguna angustia. Aprender a cocinar es algo que sucede mientras más tiempo estemos frente al fuego. Como dominar, o, mejor dicho, aprender a relacionarse con un instrumento musical. Es cuestión de práctica, práctica, práctica. Y cada plato nuevo te da herramientas para tu repertorio, te da información para que luego puedas mandarte a hacer otra cosa que nunca has hecho antes. Adquirir más poderes mientras más avanzas es como estar en un videojuego perpetuo. Es gratificante. Es emocionante.
Hoy vino nuestro vecino precisamente durante la parte más fragante de la preparación, cuando estaba todo en la sartén. Cada vez que entro por esta puerta siento que estoy en Francia, dijo. Le conté que eso era por diseño; cuando decidimos mudarnos a esta casita, linda pero chiquita, pensé en cómo resolverían el uso del espacio sus habitantes si esta casita estuviera en alguna campiña francesa. Todo lo diseñamos y decoramos con eso en mente. Antes muerta que sencilla, siempre dice mi mami. Lo que se hereda no se hurta, digo yo. El espacio es pequeño y mi vida es todo menos jetset, pero he decidido atesorar mi espacio y mis días, convertirlos en algo precioso, es decir, algo preciado. Por eso, con ustedes, aquí vienen instrucciones para preparar un paté en casa. Para transformar su vida en su historia.
 INGREDIENTES
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  • 7 cucharadas (105 gramos) de mantequilla con sal
  • 250 gramos de hígados de pollo, limpios
  • 2 cebollas pequeñitas, 1 cebolla mediana o media grande, en rodajas
  • 3 dientes de ajo, pelados y ligeramente chancados
  • 3 o 4 hojas de laurel
  • 3 ramitas de tomillo fresco
  • Un par de generosas de licor delicioso. O cognac, o pisco, licor de naranja, o de frambuesa…
  • Pimienta negra en un molino
  • Sal (probablemente no sea necesaria)
  • ½ taza de mantequilla para clarificar
  • Hojitas frescas de perejil o flores de tomillo para decorar
PREPARACIÓN
Para ver la preparación completa, paso a paso y con fotos, visiten el blog Hecho en Casa de Alessandra aquí: Paté de Higaditos.
El artículo fue publicado el 7 Noviembre, 2019
ALESSANDRA PINASCO, EL HADA
Hace un tiempo descubrí que prefiero el olor de los pasteles saliendo del horno que los cierres de edición, y que prefiero caminar despacio que hacer carrera. Este es el rincón desde el cual comparto con ustedes mis investigaciones en este asunto salvaje de la vida doméstica. Y muchas otras cosas que hacemos en casa.

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